Hips don't lie
Hasta hace quince años no había otra manera de mentir más que en directo. El correo tardaba demasiado y, aunque uno bien podía ser un cretino epistolar, ¿qué sentido tenía mentir por carta si, cuando el engaño llegaba a destino con sus patas cortas, la verdad había arribado antes por teléfono? Pero en este siglo, para alegría de todos, llegó el mayor transmisor veloz de la mentira: el mail.
Asegura la consultora IDC que se envían 31 mil millones de correos electrónicos al día en todo el mundo. Yo puedo asegurar, sin necesidad de hacer testeos, que el 72% de lo que dicen esos mails es mentira. (El 28% restante es spam.)
Pero empecemos por el principio.
El cincuenta por ciento del tiempo estamos mintiendo. El resto es comer y dormir. Mentimos sobre por qué hemos llegado tarde al trabajo o a una cita, mentimos el amor, mentimos en las relaciones de amistad y en todo lo que se relacione con un compromiso preestablecido. Cada vez que decimos la verdad es porque no nos queda más remedio o porque no ha pasado nada fundamental.
A mí, por ejemplo, siempre me ha dado mucha pereza decir la verdad luego de haber hecho algo interesante:
—Llegué tarde al trabajo, señor Ordóñez, porque ayer me quedé fumando porro hasta las cuatro.
—No se me irgue la chota, Estela, porque vengo de coger en otro lado.
—Falté a tu cumpleaños porque me pareció más lujurioso quedarme en casa viendo Daktari.
—Carlos, no te estoy prestando atención porque sos un monotemático y prefiero componer canciones mentales mientras hablás.
Es un error garrafal admirar a los que son capaces de decir la verdad a la cara del jefe, de la esposa o de los amigos. Me parecen gente idiota, los sinceros. Personas incapaces de defenderse con imaginación, sujetos inadaptados que no logran salvarse con arte y sucumben a mostrar su mezquindad cuando es relativamente sencillo decir:
—No sabe el embotellamiento que había, señor Ordóñez.
—Disculpáme, Estela, pero hoy tuve mucho stress en el trabajo.
—No fui a tu cumpleaños porque murió mamá.
—Es increíble lo que me estás contando, Carlos, te compadezco y te apoyo.
La mentira, como puede apreciarse en estos ejemplos, no sólo nos hace sentir mejor a nosotros, sino que también provoca bienestar en nuestro interlocutor, que acabaría destrozado si conociera la cruda realidad. Y ya se sabe: lo que beneficia a ambas partes es, siempre, un buen negocio.
Mentir por correo electrónico es tan efectivio como hacerlo en la cara del interlocutor, pero sin la desventaja de tener que ensayar gestos milimétricos. Es tan cómodo, seguro y eficaz como mentirle a una novia ciega.
Tengo la venturosa teoría de que, conforme el correo electrónico y el MSN sigan imponiéndose como medios de comunicación interpersonales, la Humanidad decuplicará el número de escritores, cuentistas y creativos por metro cuadrado.
Si el arte de narrar es, como creemos, un mecanismo de defensa que desarrollamos para sobrevivir a la verdad (recuérdese a Sherezade y su método para no morir, en Las Mil y Una Noches) está claro que cuantas más facilidades posea el mentiroso en el futuro cercano, mejor será la calidad fabuladora de nuestros hijos y nietos.
Ocurre que mentir personalmente es, para algunos, una actividad muy trabajosa, en la que se ponen en juego actos reflejo complicados de controlar. Hay que mantener la concentración, no contradecirse, no pestañear demasiado pero tampoco nunca, no tocarse la nariz o el cuello, no ruborizarse, no tartamudear, parecer seguro y, sobre todo, poner un gesto de familiaridad que le sale muy bien a Ricardo Darín en las películas, pero no al resto de los mortales.
Quienes dicen siempre la verdad no son, como se supone, ni bondadosos ni éticos ni profundamente católicos. Son gente boluda. Personas que no tienen aceitado el mecanismo de la autodefensa. Gracias al mail, estos pusilánimes incapaces de mentir, ahora pueden hacerlo a gusto. E incluso (con el tiempo) convertirse en artistas.
El arte sólo requiere un diez por ciento de talento; el resto es práctica tenaz y constante. La riqueza artística del ser humano abreva en la originalidad de una óptica singular; la mayoría de las veces, falsa. Un pintor abstracto, un violinista alto, un escritor checolovaco, un político latinoamericano, una cortometrajista lesbiana, no nos muestran algo que existe, sino aquéllo que está en los bordes de lo real: la mentira, la exageración, una idea difusa que trastoca los sentidos, una noción probable pero jamás probada de la realidad.
Extrañamente un artista ha dicho más de dos o tres verdades en su vida cotidiana. En cambio los mediocres dicen la verdad siempre. ¿Son mejores? No: le faltan fósforos. Los Flanders podrán tener una vida espiritual en apariencia más rica que los Simpsons, pero difícilmente vivan (a no ser de la mano de sus vecinos) alguna aventura interesante que contar. Los Flanders podrán tener el cielo; pero los Simpsons tiene el rating.
Lo único que hace falta para que el mundo que viene sea mejor es que sus habitantes mientan mejor. No sólo hay que mentir. Hay que mentir con un mínimo esfuerzo. Una mentira tiene que tener introducción, nudo y desenlace. No puede llegar desnuda, como llegan las ofensas gratuitas.
Estoy harto de ver cómo algunos utilizan el mail, el messenger, el weblog y todos estos sistemas de difusión de mentiras para contar la obvia y tristísima realidad, o para ofender la inteligencia del lector con medias tintas cobardes e hipocresías del siglo pasado.
A mí me gusta que me mientan por mail, porque intuyo la gestación de un novelista oculto en el remitente. Y que me mientan en un blog. Y que me mientan por messenger. Incluso es interesante descubrir de qué modo sutil nos miente la prensa, la tele, la esposa, los amigos, la señalización pública, los spots televisivos y los gobiernos de izquierda.
Cuanta más mentira haya en el mundo, mayor creatividad habrá desarrollado el hombre para su solaz. Y de a poco, pero sin pausa, irá desapareciendo del mapa la sinceridad, ese síntoma tristón de una enfermedad mortal que se llama aburrimiento.
Autor: Philippe Faverjon
Género: Historia / Derecho y Ciencias Sociales
Idioma: Español
Resumen: A nadie le asombra que la historia esté íntimamente relacionada con la mentira. Así, en el tumulto de la Segunda Guerra Mundial, hubo acontecimientos emblemáticos que se manipularon hábilmente.
Desde la enmascarada eutanasia de niños alemanes discapacitados, en 1933, a la mascarada de Gleiwitz que desencadenó la invasión a Polonia y el estallido de la guerra; desde el levantamiento de Varsovia hasta el sacrificio inútil de los kamikazes, sin olvidar el "reparto" del mundo en Yalta, Philippe Faverjon revela la cara oculta de la última guerra mundial.
Nada es anecdótico en este apasionante relato. Basándose en los descubrimientos más recientes, el autor explica lo bien que funcionan estos engaños.
Por ejemplo, el campo de concentración de Theresiendstadt, antecámara de la muerte, en una visita de la Cruz Roja fue transformado por sus propios habitantes en una ciudad balnearia para judíos privilegiados: la célebre organización humanitaria no se enteró de nada.
Lo mismo pasó en Katyn: el descubrimiento en abril de 1943 de un osario de oficiales polacos asesinados por el NKVD, organismo de seguridad soviético antecesor de la KGB, causó enseguida una gran polémica orquestada por los rusos, cuya verdad recién salió a la luz en los años noventa.
Un libro que pone al descubierto una increíble suma de errores humanos y de decisiones arbitrarias protegidas por el sello de la mentira.
Mediante: catholic.net
No logro concebir un matrimonio que no sea para siempre. Con un matrimonio temporal, ¿de qué tipo de amor se puede hablar?
Precisamente, he aquí el comienzo del problema. Cuando nos habituamos a hablar del amor sin saber lo que nuestros labios están diciendo, a la hora de estar ante el sacerdote y prometer “amor eterno” como les gusta decir a los enamorados.
No resulta raro que al paso de unos años o peor, de unos meses, porque ella no sabía cocinar bien el arroz, porque él roncaba como un endemoniado, veamos a parejas jóvenes rotas y enrabiadas, con un bolígrafo en las manos y un abogado de testigo de aquel mar de sinsabores. ¿Cómo?, ¡si hace poco tiempo atrás decían dar la vida el uno por el otro!
Y de pretextos para divorciarse tenemos lleno el anecdotario. Por tonterías se han divorciado tantos y tantos en nuestro alocado planeta.
Y las cosas van mal tanto cuando hay hijos como cuando no los hay. Existe un cierto consuelo en algunos que creyendo que, porque son jóvenes y no han tenido hijos no habrá tanto problema al divorciarse. ¡Como si el matrimonio fuera comprarse un auto nuevo! Lo que rompes ahí es la vivencia misma del amor. Lo que fracasa allí no es un hombre o una mujer, eres tú mismo y tu amor como donación total al otro. Se quiebra todo. Volverás a encontrarte con otro, pero el corazón estará hecho trizas.
Y cuando hay hijos, parece no haber ojos que vean la angustia de esos pequeños seres que han sido tan atormentados en su mismo retoñar a la vida, por los mismos que debían enseñarle que amar es amar con totalidad.
Los que han nacido del amor, ¡tener que soportar el tormento de ver a los seres que más aman apartándose por mezquinos sentimientos!
Habrá casos en que sea insoportable vivir con el otro cónyuge y que el bien propio y de los hijos los lleve a la separación. Pero esto no quiere decir sí al divorcio ni a un nuevo matrimonio. Habrá casos en que se anule el matrimonio porque en realidad nunca existió. Pero son casos excepcionales o deberían serlo.
Cuando comienza el planteamiento del divorcio, simple y llanamente estamos concibiendo de entrada al matrimonio como una solución fácil y barata a nuestros egoístas sentimientos, sentimientos que pueden ser saciados por un momento. Hoy me siento agusto con ésta, mañana la cambio por otra. Hoy logro realizarme con éste, mañana, quién sabe. Es como decirle en la cara al otro que decimos amar: “si, te amo, pero no te lo creas tanto, porque me puedo aburrir de ti”.
Creo que nadie se ha casado ni se casaría en estos términos. Nadie piensa casarse por una temporada para luego descorazonarse masoquistamente. Ninguno piensa en la felicidad como en raquíticas bolsas de papas fritas que hoy se compran y mañana se tiran a la basura. Nadie invertirá la materia de su amor, de precio eterno, en una empresa de tiempo limitado para luego dejarse destrozar así a las tontas y locas.
No existen los matrimonios “diet” ni los “light” en los escaparates de las municipalidades. Y menos para los cristianos que tengan la desfachatez de casarse por la Iglesia pensando en el matrimonio como algo temporal. Con Dios no se “hace la finta”(finge). Ni tampoco con tu esposo o esposa.
Aceptar el divorcio como algo factible, es como darle un puñetazo a tu cónyuge y a tus hijos. No hay que “dietizar” el matrimonio, ni siquiera rebajarlo con un poquitín de agua.
Para reflexionar un poco
Cancion de Olga Tañon:
Mienteme
Este amor que me corre por las venas
cada noche me desvela en esta inmesna soledad
es un amor que contamina y envenena
que me hunde en esta pena de quererte a mi pesar
Y la verdad es que te quiero en el olvido
pero tu amor es como un vicio
que ya no quiero dejar
y aunque sé que cada día me lastimas
y cada beso es una espina que se clava más y más
coro:
Miénteme, condéname, encadéname
sedúceme hazme tuya hasta que muera de dolor
miénteme, castígame, enloquéceme
entrégate al delirio que esta noche estás conmigo
que esta noche es para mi.
Cuéntale que me amaste a mi primero
que ese amor es pasajero
y no sera suyo jamás
miráme, hoy te pido que regreses
que te quedes para siempre
que volvamos a empezar
Y aunque se que te quiero en el olvido
que tu amor es como un vicio que ya no quiero dejar
y la verdad es que me lastimas
que tus besos son espinas
pero me quiero entregar
Coro
Miénteme, condéname, encadéname
sedúceme hazme tuya hasta que muera de dolor
miénteme, castígame, enloquéceme
entrégate al delirio que esta noche estás conmigo
Y la verdad, te quiero en el olvido,
pero tu amor es como un vicio
que ya no quiero dejar
y aunque sé que cada dia me lastimas
y cada beso es una espinas que se clavan mas y más....
Miénteme, condéname, encadéname
sedúceme hazme tuya hasta que muera de dolor (hasta que muera de dolor)
miénteme, castígame,(castigame) enloquéceme
entrégate al delirio que esta noche estás conmigo
Miénteme,(mienteme) condéname, encadéname
sedúceme hazme tuya hasta que muera de dolor (hasta que muera de dolor)
miénteme, castígame, enloquéceme
entrégate al delirio que esta noche estás conmigo
Mienteme
Condename
Encadename
Seduceme y hazme tuya
ay! Mienteme, Castigame
Esta noche estas conmigo...
Via El Blog Salmon
Me encontre con esta joyita para las mentiras:
Cuántas veces habremos oído eso de “el cliente siempre tiene la razón” o “nuestra razón de ser son nuestros clientes”… pues es mentira, aunque tiene su sentido. Yo lo veo así:
1. El motivo de la existencia de cualquier empresa es maximizar la rentabilidad obtenida por sus accionistas.
2. Para que los accionistas maximicen su rentabilidad, la empresa ha de producir más dinero del que ellos obtendrían invirtiéndolo en otros negocios.3. Para ganar dinero se necesitan clientes, pero han cumplir el objetivo principal: producir de forma conjunta una rentabilidad superior a la de otras inversiones. A la empresa no le vale un cliente cualquiera, sólo un grupo de ellos que satisfaga sus ansias de rentabilidad.
4. Para que la rentabilidad se obtenga de forma continua, la empresa ha de mantener a esos clientes rentables, y es ahí cuando se dice “el cliente es lo primero”… porque hay que ponerle por encima de muchas cosas para evitar que deje de ofrecer tal rentabilidad.Quizás la frase correcta sería “obtener tanto dinero de cada cliente de forma continua es lo primero”, pero se usa la otra para transmitir esto en niveles organizativos inferiores… una simplificación, pero bastante falsa.
via: El Mundo.es
La mentira forma parte indisoluble del ser humano. Cuando nos maquillamos o fingimos ciertas actitudes lo estamos haciendo. Según David Livingstone Smith, director del Instituto de Ciencias Cognitivas y Psicología Evolutiva de la Universidad de Nueva Inglaterra, en EEUU, la selección natural así lo ha impuesto. El autor del libro '¿Por qué mentimos?: las raíces evolutivas de la mentira y del inconsciente', ha explicado a elmundo.es por qué los más fuertes son los mentirosos.
Pregunta: ¿Cuál es la teoría evolutiva más aceptada sobre el origen de las mentiras?
Respuesta: En primer lugar, vamos a aclarar qué es lo que se entiende por 'mentir'. La mentira no se ciñe simplemente al hecho de decir cosas que no son verdad. También mentimos al ocultar información, o al decir algo que es verdad de manera tal que el interlocutor crea que es falso.
Yendo más allá, podemos mentir sin utilizar las palabras, a través de una sonrisa falsa, al andar o adquirir posturas que aparentan confianza en uno mismo, mediante el uso de cosméticos que disfrazan nuestra apariencia real, al fingir un orgasmo... Cualquier pequeño engaño intencionado puede considerarse una mentira.
"Cualquier pequeño engaño intencionado puede considerarse una mentira"
Mentir, en el sentido amplio, no es algo exclusivo de los seres humanos. Se encuentra en todo el reino natural. Existen plantas que tienen flores que parecen avispas hembra para atraer a los machos y que de esta forma las polinicen. También existen serpientes que fingen ser venenosas, peces macho que imitan a las hembras y muchos otros ejemplos.
Los humanos mienten porque es una característica básica de los seres vivos. Por supuesto, los seres humanos mentimos mucho mejor que otros animales, porque nuestra inteligencia es poderosa y tenemos la capacidad de hablar.
P: ¿Para qué mentimos?
R: En general, mentimos para obtener algún beneficio, poder, estatus, dinero, sexo. Mentir nos permite conseguir lo que queremos mediante la manipulación y la explotación de otros individuos.
Piensa en algunos ejemplos de la vida diaria: la gente miente en sus currículos para conseguir trabajos, para evitar pagar impuestos, para tener relaciones extramatrimoniales. Y por supuesto, acuérdate de los políticos, que mienten para mantenerse en el poder. Aunque sea una pena, a menudo los mentirosos son los ganadores del juego de la vida.
La evolución selecciona rasgos que son ventajosos para los individuos. Mentir es ventajoso, la evolución lo ha integrado en la naturaleza humana. Por eso, los humanos somos mentirosos natos. Mentimos de forma espontánea, de igual manera que respiramos o sudamos. En realidad, en muchas ocasiones mentimos incluso sin saber que lo estamos haciendo, mentimos inconscientemente.
P: Entonces, ¿los mentirosos son mejores que los honestos desde el punto de vista evolutivo?
R: Cualquier persona que no sea capaz de mentir está en clara desventaja. Esa persona tiene todas las papeletas para convertirse en un marginado social, porque la vida social humana gira en torno a la mentira.
"Mentir es ventajoso, la evolución lo ha integrado en la naturaleza humana"
Imagina lo insoportable que sería que todos fuéramos honestos los unos con los otros: la vida social, tal y como la conocemos, sufriría un colapso. Aquí reside una interesante paradoja: todos queremos ser libres para mentir, pero ninguno queremos ser víctimas de las mentiras. Decimos a los demás que deben ser honestos pero, ¡cada uno de nosotros nos reservamos el derecho de mentir a los demás! Como resultado, tenemos una actitud marcadamente hipócrita hacia la falta de honradez.
Claramente, desde una perspectiva evolucionista, el uso sensato del engaño es mucho mejor que la honestidad total. Precisamente por eso, nosotros y muchas otras especies somos mentirosos expertos. Pero con esto no estoy diciendo que mentir sea lo mejor desde el punto de vista moral. No defiendo la deshonestidad, simplemente describo la naturaleza humana. Evidentemente, no es una bonita imagen, pero es la verdadera.
P: ¿Los demás primates también mienten?
R: Sin duda. Hay muchas grabaciones de primates mintiendo. Recuerdo unas imágenes de un babuino que era perseguido por otro. Para distraer a su persecutor el mono fingió ver a un depredador. También recuerdo un vídeo de un chimpancé que sabía dónde había comida escondida. Para evitar que los otros chimpancés lo descubrieran fingía que no conocía el escondite.
Richard Byrne y Andrew Whiten, dos primatólogos, son los pioneros en el estudio de este comportamiento en estos monos. En general, cuanto más inteligente es la especie de primate, más tiende a utilizar la mentira. Byrne y Whiten postularon la llamada hipótesis de la inteligencia maquiavélica, que establece que el papel que desempeñó la mentira en la vida social de estos animales contribuyó bastante a la rápida expansión de su inteligencia.
Los humanos somos primates y este principio se nos puede aplicar también. Nuestro impresionante intelecto puede tener su origen en la necesidad de manipular y explotar a nuestros compañeros humanos.
La relación con Mónica Lewinsky destapo todo y le dio un duro Golpe al Hombre mas poderoso del Mundo.
Me encontre con esta cita de preguntas en: http://www.almargen.com.ar/sitio/seccion/medicina/clinton/index.html
¿Qué es lo que siente un hombre, que detenta en su persona el máximo poder mundial? ¿Qué siente alguien, que puede decidir la suerte o la desgracia de millones de personas? ¿Qué cosas pasan por la mente de un individuo temido y respetado por más de cinco mil millones de personas? Obvio es decir, que aunque se trate de la persona más normal del mundo, estaría enfermo de omnipotencia. Pero, ¿qué le ocurre a un individuo de estas características, cuando incurre en conductas escandalosas, con mujeres de perfil mediocre, que lo exponen a perder cuanto tiene, y al escarnio mundial?
y bueno hasta en las mejores familias, muy pronto seguire poniendo mas mentirosos famosos.
ESto me lo extrage del BlogSalmon
Es que me acorde de los Comerciales y de una importante fuente de mentiras que existe hoy por hoy en un mundo globalizado.
Acabo de terminar de leer el libro de Seth Godin titulado “All marketers are liars?”, y creo merece la pena escribir unas líneas a modo de recomendación para los que no lo hayáis leído y os interese el marketing… incluso para los que no.
El libro parte de una idea bastante sencilla a la vez que llamativa: los consumidores no compramos productos o servicios, sino que compramos las historias que nos cuentan y que hacemos nuestras creyéndonos una mentira sobre el cambio en nuestra vida que supondrá poseer algo o disfrutarlo temporalmente.
Alguien va al Starbucks no por el exquisito café (que no lo es tanto), sino porque él se merece disfrutar de un momento de lujo y relax en su atareado día. El lujo y el relax es la historia que cuenta Starbucks con sus sofás, su trato amable y personalizado. Es una historia auténtica porque es capaz de hacernos sentir eso, lo cual es un requisito imprescindible para que funcione y queramos contarle a nuestros conocidos lo bien que estamos disfrutando de nuestro café en un vaso de papel.
Pero ¿qué hace falta para triunfar con una historia?
No es nada fácil. Lo primero es encontrar a un grupo de personas con una visión del mundo sobre la cual debemos basar la historia que contaremos. A continuación debemos conseguir su atención y su recuerdo, para lo cual es imprescindible que nuestra oferta sea capaz de respaldar la historia que contamos. Y por último hace falta que esas personas a las que les hemos contado nuestra historia quieran y se sientan orgullosos de la experiencia para contársela a sus amigos y conocidos… lo cual es todo un reto porque ¿cuánta gente contaría los beneficios de una crema para las hemorroides?
ams informacion en la WEb del Libro: All marketers all liars
Podemos mentir muy bien con la boca, pero nuestros gestos nos delatan, cules son esos Gestos que tenemos que evitar para mnti bien??
aqui algunos:
Tocarse ligeramente la nariz: Mentir, dudar o rechazar algo
“Los mentirosos se pasan mucho tiempo cubriendo sus rastros, especialmente si son retados. Descubrimos que cuando se encuentran bajo fuerte sospecha suelen usar gestos grandiosos para reforzar sus comentarios. Estudiamos los cambios en siete categorías de gestos con la mano y los gestos metafóricos estuvieron entre ellos”, explicó la doctora en psicología, Samantha Mann, coautora del estudio.
De hecho, los gestos que usualmente son achacados a los mentirosos son los llamados autoadaptadores que son usados por las personas que se sienten expuestas o vulnerables, no por los mentirosos. “Si los mitómanos se tocaran mucho la nariz ya hubieran dejado de hacerlo, la gente que miente se concentra mucho en la información que maneja para poder continuar ocultando la verdad”, explicó Peter Bull, psicólogo especializado en el vínculo entre la decepción y el lenguaje corporal.
Los gestos metafóricos que usan los mentirosos
Pero los embusteros sí usan gestos, aunque no sean los clásicos. De acuerdo con los investigadores británicos e italianos, el mentiroso usa mucho lo que se llaman gestos metafóricos, especialmente cuando su mentira se encuentra bajo fuertes sospechas. Un gesto metafórico sería tocarse el corazón como una forma de decir amor o abrir las manos para señalar el tamaño de algo. Los mentirosos usan estas señas un 25% más que los honestos. También usan más gestos rítmicos, como repetir alguna frase para enfatizar su declaración.
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